La Quinta Ola, por Rick Yancey

Aprovechando mis pseudovacaciones de dos días de Semana Santa y antes de entrar en el estado Pablo-al-borde-de-un-ataque-de-todo, vengo a reseñar un libro que releí hace muy poco y que spoiler alert me encantó. Así que, aquí os lo dejo.

Después de la primera ola, la tierra queda a oscuras…
Después de la segunda ola, sólo huyen los afortunados…
Después de la tercera ola, sólo sobreviven los desafortunados…
Después de la cuarta ola, ya no puedes confiar en nadie.

En el amanecer de la quinta ola, Cassie está huyendo por un tramo desolado de autovía. Huye de ellos. De esos seres que aunque parezcan humanos, deambulan por el campo eliminando a cualquiera, dispersando y aislando a los escasos supervivientes.

Cassie sabe que la única opción para seguir con vida es mantenerse sola.Sin confiar en nadie. Hasta que se encuentra con Evan Walker, un enigmático joven que parece capaz de ayudarla a encontrar a su hermano. Ha llegado el momento de tomar una elección definitiva. Confiar o perder la esperanza, desafiar o rendirse… Abandonar o luchar.

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Microrreseña: Blood Lad I y II

Sé que hace mucho que no publico en el blog, pero los exámenes parciales me absorben completamente y no he tenido tiempo de reseñar nada. Así que hoy os traigo una microrreseña de un manga, y quiero que conste en acta que es el primer manga que leo, que lo más parecido que había visto hasta ahora era Doraemon y que son las dos de la mañana. Comencemos.

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La reseña de hoy es de los dos primeros capítulos de Blood Lad, un manga escrito por Yuuki Kodama y publicado en España por Norma Editorial.

La historia comienza cuando Staz, un demonio-vampiro-cosa y jefe de uno de los Distritos del Infierno, encuentra a una chica humana que ha conseguido entrar en sus dominios; aunque ella no sepa cómo.

La verdad es que se lee rápido, los dos capítulos suman apenas ochenta páginas y la lectura se hace amena. El argumento es sencillo, y no tiene ninguna complicación en absoluto hasta el momento.
He de comentar que se me hace raro eso de leer de derecha a izquierda y puede que eso al principio influya en el lector novato, pero no es para nada algo que evite la lectura ni que la complique una vez te acostumbras.

Así que, siendo la hora que es y habiendo leído sólo los dos capítulos iniciales, no tengo nada más que decir, a parte de recomendar este manga a los no iniciados como yo que quieran probar algo nuevo.

 

Thoughts on… (1) Los robots de Asimov

-for this text is dark and full of spoilers-

Isaac Asimov, autor americano de origen ruso, es uno de los autores fundamentales de la ciencia ficción del siglo XX, además de ser un gran divulgador científico e histórico. De toda su obra, en este post he elegido tres libros: Yo Robot, Bóvedas de Acero y El Sol Desnudo; las tres primeros del ciclo de los robots.
En ellas Asimov plantea un futuro (en el momento de la publicación, hay relatos que hablan de 1996) en el que la humanidad tiene que convivir con los robots. Sin embargo, el planteamiento que hace es para mí nuevo, y se aleja bastante del habitual “todo es ideal, la humanidad vivirá feliz.” Su visión no sólo retrata los pros de la introducción de los robots en la sociedad, sino que también analiza los problemas y el rechazo que provocaría la introducción de mano de obra robótica en una sociedad.

Ambientación

En Yo, Robot seguimos en una Tierra en la que la mano de obra en las fábricas está compuesta por robots, y que debido a problemas sociopolíticos, los llamados movimientos medievalistas, son expulsados del planeta y obligados a trabajar en las plataformas espaciales. El libro es una recopilación de relatos cortos  que describen los problemas que surgieron con los robots, desde los que se ocupaban del cuidado de los niños hasta las pruebas de uso de robots en otros planetas, asteroides o estaciones espaciales.
En Bóvedas de Acero, volvemos a viajar al futuro, concretamente al siglo LI, en el que la raza humana ha colonizado 50 planetas, pero los hombres en la tierra se han recluido dentro de moles de acero a las que llaman ciudades, evitando el exterior a toda costa y constituyendo una sociedad altamente especializada, casi idéntica a la de las hormigas. En esta sociedad, Asimov inventa una trama policiaca bastante tópica en mi opinión, pero usada muy hábilmente para ilustrar la relación entre la Tierra y uno de los planetas exteriores, en los que se ha adoptado una sociedad C-Fe, en la que los humanos trabajan con los robots.
En El Sol Desnudo, el mismo detective es enviado a uno de los Mundos Exteriores, concretamente a Solaria, el extremo de la sociedad C-Fe; un planeta en el que apenas viven 20.000 personas pero que tiene 10.000 robots por cada humano, el extremo de la integración de los robots en la sociedad y que me recuerda bastante a la de la revolución industrial.

Empecemos por Yo, Robot. Desde el primer relato ya se plantea el rechazo que se genera: desde la madre preocupada porque la niñera de su hija es un robot (Robbie) hasta la prohibición directa del uso de robots en la superficie terrestre, por lo que estos quedan relegados a su uso en estaciones espaciales (Razón)En Razón, además, plantea los problemas de la lógica formal y lo que pudo ser un origen de las religiones:

—Entonces… ¡por la salud de Júpiter!, tenemos que hacer algo —casi lloraba—. No nos cree ni a nosotros, ni a los libros, ni a sus ojos.
— No —dijo Powell amargamente— ¡Es un robot con razón, maldita sea, con sus propios postulados! Cree sólo en la razón, y esto tiene un inconveniente…—su voz se desvaneció.
—¿Cuál es?
—Que por la fría razón y la lógica se puede probar cualquier cosa…, si encuentras el postulado apropiado. Nosotros tenemos los nuestros y Cutie tiene los suyos.
—Entonces veamos estos postulados en seguida. La tempestad es mañana.
—Aquí es donde falla todo —dijo Powell con un suspiro de desaliento—. Los postulados están establecidos por la suposición y reforzados por la fe. Nada en el universo puede conmoverlos. Me voy a la cama.

Con Bóvedas describe los problemas que surgirían de la escasez de trabajo manual, que han sido ocupados por robots; pero en realidad no es nada nuevo, es el ludismo renacido, el movimiento de oposición que surge hacia casi cada todos los nuevos desarrollos, pero ahora más fuerte porque la sustitución no es sólo real sino repentina: de la noche a la mañana, tu puesto de trabajo y toda tu fábrica ha sido sustituida por robots y tú estás en la calle. Además, está el sentir de que los robots son inferiores y, por tanto, ser tratado en un comercio por uno de ellos es signo de menosprecio.

— Vine aquí a comprar zapatos. ¿Por qué no me puede atender un dependiente como es debido? ¿No soy acaso respetable?

Además, ¿qué cambiaría en esta situación si dijera que en vez de un robot es una persona negra en América, 1940?
La verdad es que los textos de Asimov son un fiel reflejo de la realidad y, además, muestra que, desgraciadamente, la mentalidad no evoluciona al ritmo al que lo hace la tecnología.

El Sol Desnudo es una novela muy curiosa ya que es la única de las citadas en las que la referencia a fenómenos en la tierra está más oculta, y la que sirve como reflexión de los extremos; me refiero, desde el momento en el que Asimov plantea un mundo en el que viven 20.000 personas y 200.000.000 de robots, aunque posee cierto parecido con la sociedad industrial, se han de plantear problemas diametralmente nuevos. Sin embargo, el objeto de la novela es la represión social de un instinto básico: en Solaria, la tradición indica que el contacto social directo es repugnante y hay que evitarlo a toda costa; por mucho que tu cuerpo y tu mente te indiquen que no lo es.

Si queréis un espejo de los problemas de la Humanidad, leed a Asimov.

Proyecto literario #1

Lancé este desafío/reto/proyecto en la anterior plataforma, pero he creído conveniente volver a lanzarlo por si alguien más quiere participar, y por no tenerlo perdido en el mar digital.

Lo que propongo es lo siguiente: a partir del fragmento que hay a continuación construye una historia. De lo que quieras, sobre lo que quieras, la única norma es que incluya el fragmento.

“Habla la leyenda de una ciudad construida en una noche, la mayor ciudad y la más efímera que los hombres hayan visto. Tenía torres tan altas que las montañas las envidiaban, plazas tan grandes que todos los hombres de las tierras conocidas hubieran cabido en una de ellas, artilugios metálicos tan veloces que podían cruzar el continente de punta a punta en menos de una mañana. La ciudad brillaba con tanta fuerza que eclipsaba al sol en su cenit, pero brilló durante sólo un día. A la mañana siguiente, nada quedaba de aquella mole; tal como vino se fue, y no quedó rastro alguno. El gris y negro que cubrían el suelo se transformaron en el verde de las plantas que habitaban la región desde el origen del tiempo y el azul del mar, rebosante de vida.

Algunos decían que el bosque la había engullido, otros contaban que la habían visto caminar, algunos más afirmaban que nunca había existido.

Sin embargo, nunca se supo más de aquel misterio.”

Si queréis participar, por favor, avisadme a través de los comentarios o del correo del blog
¡Muchas gracias a todos!

Licencia de Creative Commons
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Cartografía de una idea

Los mapas, últimamente ubicuos en mi pequeña biblioteca personal, son una de las piezas más importantes y, en ocasiones sobreusadas de la literatura fantástica.
El mapa es, en mi opinión, un elemento fundamental en un mundo de fantasía, es eso que nos permite ver el mundo en el que tiene lugar la acción y que nos sitúa en cuestión de segundos no sólo en el lugar geográfico sino, si está hecho bien, en el momento histórico. Sin embargo, creo que los mapas no son necesarios en todas y cada una de las sagas de fantasía que se publican y que, en ocasiones, coartan la libertad del lector.

Mapa del mundo del Trasgo, por Pablo Uría

Hablemos primero sobre el arte de lo que me gusta llamar cartografía de una idea; al fin y al cabo, los mundos de fantasía no son más que ideas (ojalá no, yo quería ir a Braavos). La cartografía de una idea no es más que el mapa que ilustra un libro pero, por simple que sea, no deja de ser un arte. Pongamos por ejemplo el mundo del Trasgo de Morán Roa, el Poniente de George R. R. soy-un-psicópata-pero-respeto-la-ley Martin o la Tierra Media de J. R. R. siempre-estoy-aquí Tolkien.
Estos mapas no son bellos por sí mismos, que también, sino porque parece que han salido del propio mundo que describen y contribuyen a hacer el mundo más real, a fortalecer el acuerdo no escrito entre autor y lector.

Ambos sabemos que esto no es real fuera de nuestras cabezas, pero hagamos por un tiempo como si lo fuera.

Tomemos Poniente como caso a analizar, la Tierra de Hielo y Fuego, un mundo tan tremendamente complejo que no sólo ha dado pie a que en todos los libros se incluya una serie de mapas, sino a que se cree The Lands of Ice and Fire, una recopilación de mapas tamaño poster del mundo conocido. Además, los mapas de A Song of Ice and Fire son particularmente útiles, puesto que por los detalles y los nombres podemos conocer la historia previa: unas tierras disputadas, un mar humeante, regiones en ruinas…

Imagen de Los Siete Reinos. Mapa original de Jonathan de Fantastic Maps

Imagen de Los Siete Reinos. Mapa original de Jonathan de Fantastic Maps

Sin embargo, los mapas tienen un dominio: las historias “globales”, demasiado grandes para que la mente humana pueda comprender el espacio; no son necesarios en historias “locales” como Donde los árboles cantan, en los que los espacios son limitados (no por ello menos complejos), de un tamaño comprensible, ni en historias tan grandes como la Saga de la Fundación, que tiene lugar en la Galaxia, en la que un mapa sería demasiado poco detallado para ser útil.

Por eso pienso que, en ocasiones, se abusa de los mapas. Sí, en muchas ocasiones son auténticas obras de arte, pero ello no justifica su existencia.

Aun así, espero seguir ampliando mi cartoteca.