Game of Thrones 4×03 y 4×04. Reflexiones.

Buenas noches.
Sé que este es un blog literario, pero considero que esto entra dentro de “literario”. Al fin y al cabo, es una reflexión sobre una adaptación de una saga de libros.

Contexto

Por si alguien no lo sabe, la cadena americana HBO está haciendo una adaptación de la conocida saga de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. Dicha serie es obra de David Benioff y D. B. Weiss; comenzó a emitirse en 2011 y actualmente van por el capítulo cuarto de la cuarta temporada, que se llama Oathkeeper y es el que motiva esta crítica.

El capítulo como capítulo

El capítulo, si se toma como “historia original”, sin juzgar la adaptación, no es el mejor que ha visto la serie pero desde luego tampoco es de los peores. Si se apartan algunos momentos, la acción se mantiene durante todo el episodio y las tramas no están mal desarrolladas.
La trama en Desembarco, protagonizada por nuestros tres amigos los hermanos Lannister, el futuro rey Tommen Baratheon y Margaery Tyrell, se puede considerar la trama suave en tema de acción, no así como en contenido; después de la Boda Púrpura comienzan a desvelarse detalles de lo que pasó. En mi opinión, después del señor patinazo con Jaime y Cersei en el septo, han conseguido que la trama se sostenga por sí sola. No mucho, sigo cabreado con D&D por la escena del septo, pero bueno.
Daenerys (por fin) está en Meereen, y después de haber derrotado al campeón de la ciudad, se prepara para entrar en ella y conquistarla, liberando a los esclavos como hizo en Astapor. La trama de Daenerys, si bien es una en las que no se echa en falta la acción, sí que puede caer a veces en la repetición de “entro en una ciudad, libero a los esclavos.”
Los otros tres hilos argumentales son el de Sansa, que como se ve en el anterior episodio fue rescatada por Lord Petyr; el de Bran, que sigue su caminata más allá del muro, y el de Jon, ya en el Castillo Negro. Estas dos últimas tramas son las que comentaré más ampliamente en la sección de reflexiones.

Reflexiones sobre la adaptación

En esta sección aparecerán spoilers de los libros. Si no eres lector sigue leyendo bajo tu cuenta y riesgo. También es posible que aparezcan términos malsonantes y que me acuerde de las madres de ciertos personajes.

DAN Y DAVID QUÉ COJONES OS PASA EN LA CABEZA.

En serio, no. Lleváis una temporada finos. Primero lo de que Jaime llegue a Desembarco como dos semanas antes de lo que tenía que llegar. Después, la escenita del septo, que claro, por qué no vamos a hacer que Jaime viole a Cersei cuando se puede hacer diga lo que diga en los libros. Y ahora esta mierda de Bran. Qué estáis haciendo con vuestras vidas.

Por partes.
Jaime, en los libros, se entera de la muerte de Joffrey en una posada cerca de Desembarco, y cuando llega a la ciudad el cadaver de Joffrey ya está en el septo, y Cersei está velando por él. Cito textualmente del libro:

“No,” she said weakly when his lips moved down her neck, “not here, the septons…”
“The Others can take the septons.” He kissed her again, kissed her silent, kissed her until she moaned. Then he knocked the candles aside and lifted her up onto the Mother’s altar, pushing up her skirts and the silken shift beneath. […] “Hurry, “ she was whispering now, “quickly, quickly, now, do it now, do me now. Jaime Jaime Jaime.” Her hands helped guide him. “Yes,” Cersei said as he thrust, “my brother, sweet brother, yes, like that, yes, I have you, you’re home now, you’re home now, you’re home.”

Como es fácil deducir, la escena en el libro es de sexo consentido; si bien al principio opone algo de resistencia no por el acto en sí sino por si alguien les ve. ¿Qué nos ofrecen a cambio D&D?. Una escena en la que Jaime, el que hasta el momento era el único personaje vivo de la saga que tenía algo de honor, viola a su hermana. Sé que se ha dicho que era consentido, que no se qué, que no sé cuantos; cuando el último diálogo de la escena de la serie es “Stop, please” pues muy consentido no es. Que ni que fuera tan difícil hacer una escena de sexo consentido.
La verdad es que esto no me repatea tanto por la violación en sí que porque con ella se llevan por delante todo el constructo de honor de Jaime. Jaime es un hombre que, siendo Guardia Real, mató al rey porque violaba a su mujer (entre otras cosas); Jaime es el hombre que evitó que a Brienne le violaran los Titiriteros Sangrientos. ¿Y qué hace en la primera escena a solas con Cersei? Es que no. No pueden cargarse un personaje así. Ahora Jaime será el hombre que salva a las doncellas y no tan doncellas mientras viola a su hermana-amante. No. Me niego.

Segundo lugar: Bran.
En primer lugar, Jon no sabe que Bran está vivo en los libros; oficialmente el único hijo varón vivo de Ned es Jon. Pero, por obra y magia de Sam el bocachancla, Jon sabe que su hermano está vivo. ¿Por qué? No lo sé. ¿Aporta algo? No lo sé, pero lo dudo.
En segundo lugar, y según otra vez la literatura, Bran no pasa por el torreón de Craster pero ni de lejos. Pero sorpresa sorpresa, por obra y arte de la HBO, Bran y toda su comitiva están ahora atrapados en el torreón. ¿Sus captores? Los amotinados que, si no me fallan las cuentas, tenían que estar muertos para cuando Bran pasara por allí. Pero no. A ver cómo salen de esta, porque tiene huevos la situación. Es que no sé, han hecho una mezcla de tramas extraña en una de “Bueno, pues vamos a ver qué sale”, y no me gusta ni un pelo lo que puede salir de ahí.

Por último, la escena final del capítulo con los Caminantes Blancos.
La escena en sí no está del todo mal. No es una escena que aparezca en los libros y no se esperaba una cosa así hasta por lo menos Vientos de Invierno, pero de perdidos al río; sin embargo, no es una escena que esté mal, ni que sea aburrida, de hecho para mí es uno de los picos del capítulo. Aun así, creo que es una escena que no está ahí porque aporte cosas a la saga, que sí lo hace. Creo sinceramente que está ahí porque, al parecer, que Daenerys clave a 163 esclavistas en las murallas de Meereen no era dar suficiente espectáculo y sangre y más light gore nunca viene mal. Aun así, creo que es un marco que sí que aporta algo: de dónde narices salen los caminantes blancos.

Hasta aquí las reflexiones sobre los dos episodios.

Thoughts on… (1) Los robots de Asimov

-for this text is dark and full of spoilers-

Isaac Asimov, autor americano de origen ruso, es uno de los autores fundamentales de la ciencia ficción del siglo XX, además de ser un gran divulgador científico e histórico. De toda su obra, en este post he elegido tres libros: Yo Robot, Bóvedas de Acero y El Sol Desnudo; las tres primeros del ciclo de los robots.
En ellas Asimov plantea un futuro (en el momento de la publicación, hay relatos que hablan de 1996) en el que la humanidad tiene que convivir con los robots. Sin embargo, el planteamiento que hace es para mí nuevo, y se aleja bastante del habitual “todo es ideal, la humanidad vivirá feliz.” Su visión no sólo retrata los pros de la introducción de los robots en la sociedad, sino que también analiza los problemas y el rechazo que provocaría la introducción de mano de obra robótica en una sociedad.

Ambientación

En Yo, Robot seguimos en una Tierra en la que la mano de obra en las fábricas está compuesta por robots, y que debido a problemas sociopolíticos, los llamados movimientos medievalistas, son expulsados del planeta y obligados a trabajar en las plataformas espaciales. El libro es una recopilación de relatos cortos  que describen los problemas que surgieron con los robots, desde los que se ocupaban del cuidado de los niños hasta las pruebas de uso de robots en otros planetas, asteroides o estaciones espaciales.
En Bóvedas de Acero, volvemos a viajar al futuro, concretamente al siglo LI, en el que la raza humana ha colonizado 50 planetas, pero los hombres en la tierra se han recluido dentro de moles de acero a las que llaman ciudades, evitando el exterior a toda costa y constituyendo una sociedad altamente especializada, casi idéntica a la de las hormigas. En esta sociedad, Asimov inventa una trama policiaca bastante tópica en mi opinión, pero usada muy hábilmente para ilustrar la relación entre la Tierra y uno de los planetas exteriores, en los que se ha adoptado una sociedad C-Fe, en la que los humanos trabajan con los robots.
En El Sol Desnudo, el mismo detective es enviado a uno de los Mundos Exteriores, concretamente a Solaria, el extremo de la sociedad C-Fe; un planeta en el que apenas viven 20.000 personas pero que tiene 10.000 robots por cada humano, el extremo de la integración de los robots en la sociedad y que me recuerda bastante a la de la revolución industrial.

Empecemos por Yo, Robot. Desde el primer relato ya se plantea el rechazo que se genera: desde la madre preocupada porque la niñera de su hija es un robot (Robbie) hasta la prohibición directa del uso de robots en la superficie terrestre, por lo que estos quedan relegados a su uso en estaciones espaciales (Razón)En Razón, además, plantea los problemas de la lógica formal y lo que pudo ser un origen de las religiones:

—Entonces… ¡por la salud de Júpiter!, tenemos que hacer algo —casi lloraba—. No nos cree ni a nosotros, ni a los libros, ni a sus ojos.
— No —dijo Powell amargamente— ¡Es un robot con razón, maldita sea, con sus propios postulados! Cree sólo en la razón, y esto tiene un inconveniente…—su voz se desvaneció.
—¿Cuál es?
—Que por la fría razón y la lógica se puede probar cualquier cosa…, si encuentras el postulado apropiado. Nosotros tenemos los nuestros y Cutie tiene los suyos.
—Entonces veamos estos postulados en seguida. La tempestad es mañana.
—Aquí es donde falla todo —dijo Powell con un suspiro de desaliento—. Los postulados están establecidos por la suposición y reforzados por la fe. Nada en el universo puede conmoverlos. Me voy a la cama.

Con Bóvedas describe los problemas que surgirían de la escasez de trabajo manual, que han sido ocupados por robots; pero en realidad no es nada nuevo, es el ludismo renacido, el movimiento de oposición que surge hacia casi cada todos los nuevos desarrollos, pero ahora más fuerte porque la sustitución no es sólo real sino repentina: de la noche a la mañana, tu puesto de trabajo y toda tu fábrica ha sido sustituida por robots y tú estás en la calle. Además, está el sentir de que los robots son inferiores y, por tanto, ser tratado en un comercio por uno de ellos es signo de menosprecio.

— Vine aquí a comprar zapatos. ¿Por qué no me puede atender un dependiente como es debido? ¿No soy acaso respetable?

Además, ¿qué cambiaría en esta situación si dijera que en vez de un robot es una persona negra en América, 1940?
La verdad es que los textos de Asimov son un fiel reflejo de la realidad y, además, muestra que, desgraciadamente, la mentalidad no evoluciona al ritmo al que lo hace la tecnología.

El Sol Desnudo es una novela muy curiosa ya que es la única de las citadas en las que la referencia a fenómenos en la tierra está más oculta, y la que sirve como reflexión de los extremos; me refiero, desde el momento en el que Asimov plantea un mundo en el que viven 20.000 personas y 200.000.000 de robots, aunque posee cierto parecido con la sociedad industrial, se han de plantear problemas diametralmente nuevos. Sin embargo, el objeto de la novela es la represión social de un instinto básico: en Solaria, la tradición indica que el contacto social directo es repugnante y hay que evitarlo a toda costa; por mucho que tu cuerpo y tu mente te indiquen que no lo es.

Si queréis un espejo de los problemas de la Humanidad, leed a Asimov.

Cartografía de una idea

Los mapas, últimamente ubicuos en mi pequeña biblioteca personal, son una de las piezas más importantes y, en ocasiones sobreusadas de la literatura fantástica.
El mapa es, en mi opinión, un elemento fundamental en un mundo de fantasía, es eso que nos permite ver el mundo en el que tiene lugar la acción y que nos sitúa en cuestión de segundos no sólo en el lugar geográfico sino, si está hecho bien, en el momento histórico. Sin embargo, creo que los mapas no son necesarios en todas y cada una de las sagas de fantasía que se publican y que, en ocasiones, coartan la libertad del lector.

Mapa del mundo del Trasgo, por Pablo Uría

Hablemos primero sobre el arte de lo que me gusta llamar cartografía de una idea; al fin y al cabo, los mundos de fantasía no son más que ideas (ojalá no, yo quería ir a Braavos). La cartografía de una idea no es más que el mapa que ilustra un libro pero, por simple que sea, no deja de ser un arte. Pongamos por ejemplo el mundo del Trasgo de Morán Roa, el Poniente de George R. R. soy-un-psicópata-pero-respeto-la-ley Martin o la Tierra Media de J. R. R. siempre-estoy-aquí Tolkien.
Estos mapas no son bellos por sí mismos, que también, sino porque parece que han salido del propio mundo que describen y contribuyen a hacer el mundo más real, a fortalecer el acuerdo no escrito entre autor y lector.

Ambos sabemos que esto no es real fuera de nuestras cabezas, pero hagamos por un tiempo como si lo fuera.

Tomemos Poniente como caso a analizar, la Tierra de Hielo y Fuego, un mundo tan tremendamente complejo que no sólo ha dado pie a que en todos los libros se incluya una serie de mapas, sino a que se cree The Lands of Ice and Fire, una recopilación de mapas tamaño poster del mundo conocido. Además, los mapas de A Song of Ice and Fire son particularmente útiles, puesto que por los detalles y los nombres podemos conocer la historia previa: unas tierras disputadas, un mar humeante, regiones en ruinas…

Imagen de Los Siete Reinos. Mapa original de Jonathan de Fantastic Maps

Imagen de Los Siete Reinos. Mapa original de Jonathan de Fantastic Maps

Sin embargo, los mapas tienen un dominio: las historias “globales”, demasiado grandes para que la mente humana pueda comprender el espacio; no son necesarios en historias “locales” como Donde los árboles cantan, en los que los espacios son limitados (no por ello menos complejos), de un tamaño comprensible, ni en historias tan grandes como la Saga de la Fundación, que tiene lugar en la Galaxia, en la que un mapa sería demasiado poco detallado para ser útil.

Por eso pienso que, en ocasiones, se abusa de los mapas. Sí, en muchas ocasiones son auténticas obras de arte, pero ello no justifica su existencia.

Aun así, espero seguir ampliando mi cartoteca.