Thoughts on… (1) Los robots de Asimov

-for this text is dark and full of spoilers-

Isaac Asimov, autor americano de origen ruso, es uno de los autores fundamentales de la ciencia ficción del siglo XX, además de ser un gran divulgador científico e histórico. De toda su obra, en este post he elegido tres libros: Yo Robot, Bóvedas de Acero y El Sol Desnudo; las tres primeros del ciclo de los robots.
En ellas Asimov plantea un futuro (en el momento de la publicación, hay relatos que hablan de 1996) en el que la humanidad tiene que convivir con los robots. Sin embargo, el planteamiento que hace es para mí nuevo, y se aleja bastante del habitual “todo es ideal, la humanidad vivirá feliz.” Su visión no sólo retrata los pros de la introducción de los robots en la sociedad, sino que también analiza los problemas y el rechazo que provocaría la introducción de mano de obra robótica en una sociedad.

Ambientación

En Yo, Robot seguimos en una Tierra en la que la mano de obra en las fábricas está compuesta por robots, y que debido a problemas sociopolíticos, los llamados movimientos medievalistas, son expulsados del planeta y obligados a trabajar en las plataformas espaciales. El libro es una recopilación de relatos cortos  que describen los problemas que surgieron con los robots, desde los que se ocupaban del cuidado de los niños hasta las pruebas de uso de robots en otros planetas, asteroides o estaciones espaciales.
En Bóvedas de Acero, volvemos a viajar al futuro, concretamente al siglo LI, en el que la raza humana ha colonizado 50 planetas, pero los hombres en la tierra se han recluido dentro de moles de acero a las que llaman ciudades, evitando el exterior a toda costa y constituyendo una sociedad altamente especializada, casi idéntica a la de las hormigas. En esta sociedad, Asimov inventa una trama policiaca bastante tópica en mi opinión, pero usada muy hábilmente para ilustrar la relación entre la Tierra y uno de los planetas exteriores, en los que se ha adoptado una sociedad C-Fe, en la que los humanos trabajan con los robots.
En El Sol Desnudo, el mismo detective es enviado a uno de los Mundos Exteriores, concretamente a Solaria, el extremo de la sociedad C-Fe; un planeta en el que apenas viven 20.000 personas pero que tiene 10.000 robots por cada humano, el extremo de la integración de los robots en la sociedad y que me recuerda bastante a la de la revolución industrial.

Empecemos por Yo, Robot. Desde el primer relato ya se plantea el rechazo que se genera: desde la madre preocupada porque la niñera de su hija es un robot (Robbie) hasta la prohibición directa del uso de robots en la superficie terrestre, por lo que estos quedan relegados a su uso en estaciones espaciales (Razón)En Razón, además, plantea los problemas de la lógica formal y lo que pudo ser un origen de las religiones:

—Entonces… ¡por la salud de Júpiter!, tenemos que hacer algo —casi lloraba—. No nos cree ni a nosotros, ni a los libros, ni a sus ojos.
— No —dijo Powell amargamente— ¡Es un robot con razón, maldita sea, con sus propios postulados! Cree sólo en la razón, y esto tiene un inconveniente…—su voz se desvaneció.
—¿Cuál es?
—Que por la fría razón y la lógica se puede probar cualquier cosa…, si encuentras el postulado apropiado. Nosotros tenemos los nuestros y Cutie tiene los suyos.
—Entonces veamos estos postulados en seguida. La tempestad es mañana.
—Aquí es donde falla todo —dijo Powell con un suspiro de desaliento—. Los postulados están establecidos por la suposición y reforzados por la fe. Nada en el universo puede conmoverlos. Me voy a la cama.

Con Bóvedas describe los problemas que surgirían de la escasez de trabajo manual, que han sido ocupados por robots; pero en realidad no es nada nuevo, es el ludismo renacido, el movimiento de oposición que surge hacia casi cada todos los nuevos desarrollos, pero ahora más fuerte porque la sustitución no es sólo real sino repentina: de la noche a la mañana, tu puesto de trabajo y toda tu fábrica ha sido sustituida por robots y tú estás en la calle. Además, está el sentir de que los robots son inferiores y, por tanto, ser tratado en un comercio por uno de ellos es signo de menosprecio.

— Vine aquí a comprar zapatos. ¿Por qué no me puede atender un dependiente como es debido? ¿No soy acaso respetable?

Además, ¿qué cambiaría en esta situación si dijera que en vez de un robot es una persona negra en América, 1940?
La verdad es que los textos de Asimov son un fiel reflejo de la realidad y, además, muestra que, desgraciadamente, la mentalidad no evoluciona al ritmo al que lo hace la tecnología.

El Sol Desnudo es una novela muy curiosa ya que es la única de las citadas en las que la referencia a fenómenos en la tierra está más oculta, y la que sirve como reflexión de los extremos; me refiero, desde el momento en el que Asimov plantea un mundo en el que viven 20.000 personas y 200.000.000 de robots, aunque posee cierto parecido con la sociedad industrial, se han de plantear problemas diametralmente nuevos. Sin embargo, el objeto de la novela es la represión social de un instinto básico: en Solaria, la tradición indica que el contacto social directo es repugnante y hay que evitarlo a toda costa; por mucho que tu cuerpo y tu mente te indiquen que no lo es.

Si queréis un espejo de los problemas de la Humanidad, leed a Asimov.

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